
Fue el sábado a la madrugada. Paiva había citado por enésima vez a Mariela
con la excusa de entregarle algunas cosas, a su casa de la traza de la General Paz en la villa en Escalada, pero en realidad “para pedirle que volviera a vivir con él”, según sostienen los familiares de la joven fallecida. La cita terminó como los familiares de Mariela temían: La chica quemada viva, con lesiones en el 80% de su cuerpo. La agonía de Mariela en el Hospital Evita fue un martirio y murió ayer a la mañana.
Paiva sigue afirmando que ella se roció con alcohol y se prendió fuego. Ahora la justicia forense debe decir si fue asesinato o suicidio, y de ser lo primero, hay un solo sospechoso.