Fue cuando una disputa entre parientes derivó en hechos más graves. “Entre familiares -relata Bravo- se tomaran a golpes y el novio de una de las pibas salió raudamente a buscar amigotes para ajustar cuentas ya que le habrian pegado entre tres primos de su novia dentro de la casa de ella. Al llegar con sus amigos, comenzaron a causar destrozos en la vivienda para que salieran los primeros agresores.Cuando estos salieron, abundaron los gritos e insultos, pero al arribar la policía y Protección Ciudadana, la situación se exacerbó: comenzaron a correrse entre sí los agresores y a tomarse a golpes, hasta que llegaron refuerzos y seis patrullas en total, y abundaron disparos de pistola al aire por parte de los efectivos y escopetazos al tumulto que sin medir la presencia de mujeres embarazadas y niños”.
Dice Bravo que el saldo de la intervención fue dos heridos por balas de goma -ajenos al conflicto- vehiculos dañados y “obviamente ningún detenido, ya que los efectivos sugirieron a los integrantes de la bandita justiciera que se fueran así nomás sin siquiera apercibirlos, aunque al menos uno de ellos estaba armado con una faca”. Y subraya que “la pregunta que nos surge al secretario de Seguridad Amore, a Granados, a Dario, a Scioli es: ¿La cantidad hace la diferencia?”